Experiencia Educativa en la República Argentina
agosto 10, 2020 2020-08-10 22:29Experiencia Educativa en la República Argentina
Niños con Capacidades Diferentes.
Mtra. Laura Cecilia Guzman.
Encontraremos muchos términos para calificar a un niño, joven o adulto que posea diferencias a nivel físico, intelectual o sensorial. Sin embargo la mayoría de ellos hieren de manera profunda a las personas que fueron etiquetados de esa manera. Es en este punto donde radica la importancia de conocer la etimología de la palabra “discapacitado”.
La palabra capacidad viene del latín capacitas, capacitatis, haciendo referencia a la cualidad del capaz o de lo capaz, que en latín es capax, capacis. Este adjetivo, capax, se deriva del verbo capere (tomar, recoger). Así capax indica lo que tiene fuerte tendencia a recoger o contener en su interior, lo espacioso, como por ejemplo un recipiente capaz, y referido, también, a las personas que pueden recoger o asumir tareas o funciones considerables debido a su disposición, resistencia o habilidad para ello.
Discapacidad: Cualidad (-dad) de no (dis-) estar preparado.
Discapacitado: El que ha recibido la acción (-ado) de no estar preparado para alguna actividad, que ha perdido una de sus capacidades.
Incapacidad: No tener (in-) capacidad. (etimologias.dechile.net, s.f.)
Ahora bien, teniendo claridad con respecto al significado real de estas palabras es importante reflexionar sobre el uso de las mismas. Las habilidades difieren de persona a persona y es por esto que no siempre estamos preparados o con nuestras emociones alineadas para poder desarrollar una capacidad y no por ello se nos rotula como: “persona con discapacidad”. No siempre nos encontramos aptos para realizar una actividad y no se nos considera como “inválidos” o “discapacitados”. Este tipo de palabras no suelen ser utilizadas con el común de la gente; pero ¿Qué ocurre con una persona que posee alguna diferencia física, mental o sensorial? ¿Cuál será su reacción interna y externa? ¿Si ahondáramos en su historia de vida, que tipo de marcas encontraríamos?, y en tú caso ¿Alguna vez, por curiosidad, tu mirada se posó por tanto tiempo en una persona que se sintió sumamente incomoda por ser diferente? ¿Te has reído y secreteado con alguien porque un individuo no entra dentro de los parámetros que la sociedad considera como normal? Podríamos continuar con una serie de preguntas que nos harían pensar sobre nuestro pasado, presente y futuro… esa es la idea! que esto sirva como disparador para que podamos reflexionar sobre lo que hicimos -y que ya no podemos modificar- y sobre lo que haremos para cambiar esta situación.
Cuando tenía 7 años tuve la posibilidad de conocer a Natán un chico que posee una anomalía física comúnmente llamada enanismo. En esa ocasión lo vi una sola vez y quede extasiada por la experiencia. A los 11 años nos volvimos a cruzar. Tuve la fortuna de conocerlo y con el pasar de los años entablar una relación de amistad sumamente profunda. ¿Experiencias para contar vividas con él? Muchas; desde los momentos más felices hasta los más tristes, desde los más violentos –para mí- por las miradas inquisidoras por parte de la sociedad, hasta los momentos más pacíficos y divertidos cuando nos juntábamos entre amigos.
Natán nunca se privó de nada, él ideó pedales desmontables para poder manejar el vehículo de sus padres, hacía de comer (cuando tenía ganas). Uno de sus tantos trabajos fue como cajero de un supermercado y era excelente, al punto de ser ascendido a supervisor. No tenía y no tiene límites, lo que no hace es porque simplemente no quiere hacerlo. Otros de los momentos compartidos, con él, fue el de trabajar en una Centro para niños y jóvenes con capacidades diferentes (T.E.N.F.E), una experiencia completamente enriquecedora en todos los aspectos. Imagínense la profunda llegada que Natán tenía con cada uno de sus alumnos; ellos podían ver en él un ejemplo a seguir.
Al principio de nuestra amistad hubo varios momentos que para mí fueron violentos, como ya lo exprese con anterioridad. Cada vez que debíamos realizar alguna actividad en algún lugar de la ciudad, muchas miradas exploratorias se detenían en mi amigo y la reacción inmediata de mis emociones era la de un profundo enojo que me perturbaba por completo. ¿Cómo podía ser que lo miraran así? ¿Por qué reírse? ¿Era necesario decir cosas tan feas? … Y me llevó mucho tiempo comprender que los parámetros impuestos más la ignorancia nos hacen ver al otro como algo no aceptado que nos genera miedo e inestabilidad. Si él o ella no encajan deben ser burlados y apartados. Y es a este punto al que deseo llegar para hacer un poco de historia.
En las antiguas culturas primitivas se abandonaban y dejaban morir a los niños deformes o discapacitados. En algunas sociedades de la Antigüedad, el destino de las personas con discapacidad era la muerte. Era normal el infanticidio cuando se observaban anormalidades en los niños y niñas. Si eran adultos se los apartaba de la comunidad: se los consideraba incapaces de sobrevivir una existencia acorde con las exigencias sociales establecidas (Ferraro, P., 2001)
Grecia: En su culto a la belleza y a la perfección física, a los discapacitados los expulsaban de las ciudades o los exterminaban. Pues no querían que “en su bella y floreciente civilización” existieran personas diferentes.
Esparta: Por su carácter ofensivo, no permitían miembros no válidos. Los lanzaban desde el monte Taigeto.
Asia: Los abandonaban en el desierto y los bosques.
India: Los abandonaban en la selva y los echaban en el sagrado río Ganges.
Egipto: Los abandonaban.
Hebreos: Los antiguos hebreos creían que los defectos físicos eran una marca del pecado. Dieron un tratamiento diferente a las personas con limitaciones, podían participar en los asuntos religiosos.
Los Chagga de África Oriental utilizaban a sus discapacitados para ahuyentar al demonio.
Nórdicos para ellos los discapacitados eran verdaderos Dioses.


Monte Taigeto. Grecia. Rio Ganges. India.
Creo que para la mayoría este tipo de información no es nueva, a pesar de ello no nos deja de resultar cruel y aberrante. Sin embargo en pleno siglo XXI continuamos con el proceso de asimilar e incorporar a los individuos diferentes a la sociedad. La integración de las personas con capacidades diferentes es un asunto que nos compete a todos, pero principalmente a los gobiernos quienes de manera urgente deberían desarrollar políticas diseñadas para eliminar las barreras que dificultan la libre participación en todos los ámbitos existentes en nuestras comunidades. Nos queda claro que en la antigüedad los niños o adultos físicamente diferentes eran apartados o sacrificados, seguramente si pudiéramos viajar en el tiempo y conversar con las personas de esa época tendrían sus fundamentos de porque accionaban de esa manera; hoy escuchar ese discurso sería absurdo, ahora ¿qué pasaría si alguien del futuro viaja hasta nuestra época (2018)? ¿Qué tipo de críticas nos haría? Para ese viajero, la poca integración que tienen las personas que poseen alguna diferencia física, mental o sensorial ¿sería despiadada?
Somos conscientes de que evolucionamos y en algunos aspectos lo hemos hecho a pasos agigantados, pero en otras problemáticas nos ha sido más fácil mirar para otro lado. Este es el caso. Acompañar, trabajar, enseñar, cuidar, atender a una persona con capacidades diferentes implica tener más paciencia, saber que los tiempos planificados puede que se cumplan o no, estar pendientes de ciertos cuidados especiales, etc., pero la recompensa de ese acompañamiento es completamente gratificante. Mirar esos ojos que despiden un brillo lleno de vida, de ¡amor por la vida!
Tal vez, de aquí a un tiempo hablar sobre capacidades diferentes sea catalogado como retrogrado, ya que confío en que seguiremos avanzando en esta problemática al punto de no tener que encasillar o etiquetar las diferencias que el otro posee.
Nunca olvidemos que todos tenemos capacidades diferentes…
Bibliografía
etimologias.dechile.net. (s.f.). Obtenido de etimologias.dechile.net: http://etimologias.dechile.net/?capacidad
fci.uib.es. (s.f.). Obtenido de fci.uib.es: http://fci.uib.es/Servicios/libros/articulos/di_nasso/Historia.cid220290
Ferraro, P. (s.f.). Derechos Humanos y Discapacidad. Buenos Aires.
Guzman, L. (Agosto de 2018). Pre-Congreso La Neurociencia en Latinoamérica y el Caribe. Sto. Dgo. Rep. Dom. http://cnpsinc.com
